La llamada "oreja en
soplillo" es una anomalía que frecuentemente lleva consigo
alteraciones psicológicas. En nuestra sociedad, todavía, los niños
(y los adultos) con este problema tienen que sufrir la incomprensión
de su entorno. Por ello, la corrección la hacemos precozmente, entre
los cuatro y seis años de edad. Entonces ya no se puede perjudicar
el crecimiento del paciente y se previenen definitivamente los
problemas de relación social que pudieran surgir.
En los adultos es un serio
problema. No es raro que a nuestra consulta acudan jóvenes pocas
semanas antes de incorporarse al servicio militar y que hasta
entonces habían ocultado cuidadosamente mostrar su anomalía
tapándola con los cabellos.
El tratamiento ha sido a lo largo
de la historia, pintoresco. No es raro, si ojeamos periódicos
antiguos, ver en alguna de sus páginas los más curiosos artilugios
para evitar o corregir orejas prominentes, lo que por supuesto no se
lograba.
Dieffenbach
tiene la ocurrencia de intervenir la piel y cartílago auriculares
con resultados positivos.
La
oreja Es fundamentalmente una estructura de cartílago con la piel
íntimamente ligada al mismo. Así la estructura de sostén forma el
esqueleto de casi toda la oreja exceptuando el lóbulo.
CIRUGÍA PLÁSTICA Y ESTÉTICA
El
defecto más común es la falta o insuficiente desarrollo de uno de
sus pliegues llamado antihélix. En estos casos el pabellón auricular
presenta una forma plana en su región externa. La intervención se
puede hacer con anestesia local en adultos. Es aconsejable en niños
pequeños usar la sedación, ya que es la única forma de mantenerles
tranquilos durante esta intervención delicada.
Después de planificada cuidadosamente, la intervención se realiza
por la parte posterior, dando forma al cartílago, y extrayendo
alguna zona si ello fuera necesario. En general sobra piel que se
extirpa igualmente.
El
postoperatorio es algo incómodo, pero se puede tratar con
analgésicos. El paciente debe llevar un vendaje sujetando en
posición correcta ambas orejas al menos durante una semana. Pasado
este tiempo, se retira el apósito y también la sutura sin molestias.
La incisión se encuentra en la parte posterior de la oreja, con lo
que la cicatriz es realmente invisible.